Brexit

Un voto sin sentido

Un voto sin sentido - CO.EUR.

El 51,9 por ciento de los ciudadanos británicos decidieron, en el referéndum del 23 de junio, de abandonar la Unión Europea. La oposición a la migración y a la libre circulación de personas, capital, bienes y servicios en la UE fue la piedra angular de la campaña Brexit.

Los resultados del referéndum han causado incertidumbre política, sensación de riesgo en los mercados financieros y una profunda división en la sociedad británica. Los defensores de la salida hicieron promesas audaces. Ahora que ganaron parece que no saben qué hacer. Algunos partidarios de Brexit esperaban perder y solo querian lograr consenso entre la opinión pública. Algunos otros que lideraron la campaña para salir de la UE ya están dando marcha atrás en las declaraciones que hicieron justo antes de la votación.

 Los líderes de la campaña Brexit prometían un futuro próspero de la economía y el control de la inmigración. Por el contrario los problemas económicos y comerciales derivados de Brexit dominarán la política británica en los próximos años. Los partidarios de la salida afirman que los otros países miembros de la UE deberán ofrecer a UK un generoso tratado de libre comercio. Pero la prioridad para el resto de la UE será que nadie sigue el ejemplo de Gran Bretaña. Probablemente, la UE ofrecerá sólo dos opziones. Si los británicos quieren acceder al mercado único de la UE, como Noruega, tendran que contribuir a la financiación del presupuesto UE, respectar a las normas sobre el mercado único de la UE y aceptar la libre circulación de mano de obra. Si Gran Bretaña rechaza la libre circulación, tendrán que pagar el precio económico de ser excluida del mercado único.

El Reino Unido tendrà que invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un calendario de dos años para acordar los términos de la salida. No está claro cuándo sucederà, se mantiene la incertidumbre y no se puede excluir que el sucesor del primer ministro David Cameron encuentre una manera para no dar seguimiento a una votación no vinculante.

El electorado que votó a favor de la salido ha infligido un grave golpe al Reino Unido y a la UE, que ya se enfrenta a otras graves crisis: la debilidad de la zona euro, el problema de los refugiados, el creciente peso de los partidos populistas y la difusión del resentimiento contra la Unión Europea. Algunos países miembros culpan a las políticas de austeridad de la UE, en otros países movimientos y partidos acusan la UE de imponer valores cosmopolitas, mientras que en otros la UE està acusada de ser ultra-liberal o, por el contrario, de imponer normas excesivas en la actividad económica.

Las instituciones europeas perdieron el contacto con los ciudadanos en casi todos los países europeos y no sólo en Gran Bretaña. Una creciente “desafección” de los ciudadanos hacia el proyecto de unidad europea ha caracterizado los últimos años. Invertir esta tendencia tiene que ser un objetivo prioritario de las políticas europeas. Todavía hay esperanzas para los ideales de unidad europea. Es cierto que un estrecho 52 por ciento ciudadanos del Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea. Pero también es cierto que el 48 por ciento de los 33 millones de ciudadanos votó a favor de permanecer en la Unión Europea. Una gran cantidad de gente joven entre ellos. No deben ser dejados solos. La cooperación transnacional entre ciudadanos y organizaciones de la sociedad educativa, cultural y civil del Reino Unido y de los otros países europeos se debe continuar y incrementar.

CO.EUR. 25/06/2016