UE

Unión sin poder

Unión sin poder - CO.EUR.

La Unión Europea ha sido el experimento más extraordinario en la historia de las instituciones políticas. Por primera vez, un gran número de personas de naciones que se extienden desde Escandinavia a Portugal se han unido para formar una sociedad más grande, sin cualquier utilice de la fuerza y poder coercitivo.

La mayoría de los europeos comparten una moneda única y un Banco central, aceptano resoluciones de un Tribunal y Parlamento europeo y cruzano las fronteras sin pasaporte. La Unión Europea se ha convertido en el lugar más seguro en la Tierra, un resultado extraordinario en un continente dividido por barreras geográficas, con dos milenios de historia de guerras internas y grupos distintos de personas con diferentes historias, lenguas y culturas.

Sin embargo, este resultado extraordinario fue socavada por la falta de erradicación de la sensación de un destino político común. Fue sobre todo la promesa de prosperidad económica el pegamento que mantuve unida la Unión Europea. Con las crisis prolongadas, que afectaron a Europa desde 2010, el consenso sobre una siempre mayor integración se ha roto y gobiernos, ciudadanos y líderes nacionales han puesto en discusión la idea misma de una Unión Europea. La supuesta incapacidad en la prevención y la resolución de crisis, como la deuda griega o enorme flujo migratorio, es la principal queja hecha a la Unión Europea. Sin embargo, las instituciones europeas no tienen suficiente poder para enfrentar y resolver este tipo de problemas.

El mayor poder de la UE reside en su autoridad reguladora sobre el mercado único. Incluso si algunos de fundador de la Comunidad europea querían crear un Estados Unidos de Europa, con un gobierno federal central, la serie de tratados que han llevado a a la existencia de la UE la han dejada con una estructura híbrida donde si en alguna aspectos se asemeja a un sistema federal, sigue siendo una organización internacional, en el que los estados constituyentes son los principales responsables de tomar decisiones. Es una unión que carece de un verdadero poder coercitivo de un estado centralizado tradicional. Las decisiones más importantes se toman siempre en conjunto por los líderes nacionales en el Consejo Europeo.

Los límites de la UE pueden destacarse también en el ámbito de la capacidad de intervención presupuestaria. El presupuesto de la UE (en 2015 141 mil millones €) es el equivalente del 1% del PIB europeo, en comparación con el 40-50% del PIB de la mayoría de los gobiernos nacionales. El mayor gasto previsto durante los próximos cinco años, el 38% del total, es para los subsidios agrícolas. Casi la totalidad de los gastos de la UE en materia de infraestructura y otros proyectos se desembolsa como subvenciones a los gobiernos nacionales. Los beneficios sociales como el seguro de desempleo y el cuidado de la salud, que son los más importantes para los ciudadanos, se encuentran todavía en manos de los estados miembros. Además, el predecesor de la Unión, la Comunidad Económica Europea, nació de un acuerdo de libre comercio entre los seis países de Europa occidental que tenían niveles relativamente similares de desarrollo económico y puntos de vista políticos bastante coherentes. Pero ahora, con el ingreso de casi todos los países europeos, la Unión se ha convertido en una grande y heterogeuneous comunidad, difícil de gobernar con las instituciones actuales.

Para hacer frente a las crisis la respuesta más razonable debería haber sido de avanzar hacia el fortalecimiento de las instituciones centrales europeos a expensas de las nacionales y en dar a Bruselas el poder coercitivo centralizado necesario para hacer cumplir sus normas. Pero está no es la dirección en la que Europa se está moviendo. Los Estados miembros buscan soluciones a nivel nacional y regional, poniendo sus propios intereses en primer lugar y una parte creciente de la opinión pública europea cree que su país debe lidiar con sus propios problemas y dejar otras naciones valerse por sí mismos. Es probable que en los próximos años organizaciones de la sociedad civil, gobiernos nacionales, grupos políticos pondrán en discusión la legitimidad de Unión Europea con el fin de exigir concesión, justificar decisiónes internas o aumentar su popularidad, con el resultado de una congelación o inversión del proceso de integración europeo. Así que para los que todavía creen que la Unión Europea sea la fórmula más adecuada para la paz y la prosperidad en Europa es el momento de trabajar duro, con el fin de defender las adquisiciones, construir un nuovo sentido de un destino político común entre los ciudadanos europeos y aumentar a los poderes del las Instituciones europeas.

 CO.EUR. 23/03/2016